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Éramos felices (y no lo sabíamos)


Autor: Juan María Hoyas Santos

(229 pp) – (Independently published). 2021

Increíble todo lo que jamás pensamos vivir e imprescindible conocerlo, reconocerlo, pensarlo y recordarlo. Somos generaciones marcadas por una pandemia que, lo queramos o no, señala un antes y un después en nuestras vidas.

Una de las muchas novedades que llegaron a la mía durante esos días, fue la de crearme una cuenta en Instagram con la que continuar el camino que años atrás había iniciado en Blogspot y ahora es real en esta página. Y fue precisamente a través de esa red social, como conocí a Juan María Hoyas Santos. Sus publicaciones me cautivaron, sus fotos y vídeos y la manera tan especial de narrar viajes, me hacían vivir todos y cada uno de los escenarios. Desde su perfil @juanma_haythorne_ accedo directamente a su blog juanmahoyas.blogspot.com donde disfrutar de la serena lectura que ofrece este otro formato más alejado de lo instantáneo y efímero y es ahí que me quedo completamente asombrada al ver la cantidad y variedad de títulos que ya ha conseguido publicar. Mis más profunda admiración me lleva a querer descubrirlos y... hoy, aquí, el primero y nunca el último.


Comienza este cuaderno de bitácora con la justificación del motivo que finalmente le llevó a elegir este título. Pienso en lo difícil que debe resultar y también creo que no siempre se tiene claro desde el principio, su reflexión sobre el sentimiento colectivo de las redes sociales y la alusión mi adorada cultura romana y al Renacimiento, aumentaron poderosamente mis ganas de seguir leyendo sobre algo vivido.

"Así que pensé en abandonar el título y buscar otro. Pero entonces me di cuenta de que las seis palabrejas se habían adherido al texto con la misma fuerza que un mejillón a sus valvas, y que cualquier otro encabezamiento que le pusiera iba a parecer (al menos al autor) una falsificación o una impostura. Así que llegué a la conclusión de que, si lo que quería reflejar era una experiencia colectiva (y lo es, por mucho que se trate de un diario personal), también colectivo podría ser el nombre.

Y esta es la historia del título. Ruego al lector disculpe la apropiación, y también que piense cómo se hacían las cosas durante la época romana o incluso en el Renacimiento: los temas sobre los que trataban las composiciones literarias eran cuatro y estaban architrillados: lo que se exigía era un enfoque original del tópico. Si he conseguido eso, aunque sea en parte, me doy por satisfecho." (Vid. pág. 9).


... Y poco a poco, me dejé llevar por el viaje de sus páginas como si bucease en mis recuerdos, en las noticias, en lo que me rodeaba, en el miedo en los rostros, en las mascarillas ocultando sonrisas... Su estilo ágil a la vez que tremendamente rico en léxico, alusiones, citas... me hizo sentir que estábamos teniendo una conversación amena al tiempo que intensa y profunda.

"2020 lo recordaremos porque fue el año en que, de golpe, el planeta se hizo mucho más pequeño. Ya lo era desde décadas antes por el avance de eso llamado globalización, pero para que fuéramos del todo conscientes tuvo que aparecer un vivo-no-vivo microscópico que pusiera nuestras vidas patas arriba y nos hiciera replantearnos muchas cosas, sobre todo la fragilidad y la soberbia de nuestra sociedad hipertecnológica." (Vid. pág.12).

Recuerdo que estas palabras se quedaron en mí, cerré el libro y las anoté. Así lo sentí en aquella vorágine y así lo siento, con mayor fuerza aún, hoy 13 de octubre de 2022 cuando estas líneas escribo. He tenido la fortuna de aprender una de las mayores y mejores lecciones de la vida desde hace mucho, desde antes de la pandemia, desde antes de que fuera quizá su momento esperado... y siempre doy gracias por ello, por ser plenamente consciente de la fragilidad de todo hasta de lo que creemos más sólido e irrompible, consciente de que los planes cambian porque no todo está bajo nuestro control... Ojalá muchos hombres y mujeres lo hayan interioridad ahora si es que antes no pudieron...


"Pero nuestra distopía particular comienza el 21 de febrero, cuando en Italia confinan..." (Vid. pág. 16). Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo, por ese entonces, estaba en Madrid. Había ido a una reunión de trabajo... Impensable cómo cambió el mundo desde entonces...

"El 11 de marzo la OMS declara oficialmente la situación de pandemia. Para entonces, en el mundo ya se contabilizan 119.000 contagiados y más de cuatro mil muertos en 122 países. Europa toma el relevo a China."(Vid. Pág.19).

Los nombres protagonistas de políticos, médicos, periodistas...  aparecían en noticias que se precipitaban como misiles y aquí, conviven en las líneas con palabras de Machado, Cortázar, Jonas Jonasson, Isaac Asimov y Frank McCourt entre otros... ¡Cuánto tiene que decir la Literatura! Releer a Camus fue un placer esos días ¿Y el Cine? Revivir de la mano del autor la escena de Senderos de Gloria fue un regalo inolvidable.

En el caos y la incertidumbre, había miedo, decisiones que quizá no fueron las más acertadas, pruebas y colas para recibir las vacunas, muchas personas que se quedaron en el camino y otras muchas que caminamos aún, ya no siendo las mismas.

Su toque particular y su afinado tono en algunas opiniones mantenían la intriga por saber si el siguiente test daría o no positivo. Junto a él, sentí la impotencia de muchos profesores ante el excesivo trabajo que supuso ponerse de un día para otro a impartir clases tras una pantalla, lejos de lo que más llena: los alumnos y la interacción con ellos, la mutua implicación en el aula que se volvió fría pues la motivación costaba más y más a medida que el confinamiento se alargaba...


Me faltan líneas pues, como dice al final: esto no ha terminado aún.

"Dicho así todo esto, parece que estamos al final de un relato. Por desgracia, la realidad suele ser más tozuda que la ficción: con la llegada del verano y el fin de las restricciones, aún se desatará una quinta ola cuyo blanco predilecto sea la población no vacunada..." (Vid. pág.196).

"Imagino que más pronto que tarde la humanidad controlará esta pandemia. Mientras tanto hemos sido conscientes de nuestra propia fragilidad. Luego, cuando el coronavirus haya sido vencido ocurrirá, como vaticina Camus en su famosa novela, ´que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa.'" (Vid. pág.196).

Con este pensamiento presente, esta será siempre para mí una lectura a la que volver si me falla la memoria, su glosario me ayudará a identificar, analizar... a ser consciente de lo vivido y de la vulnerabilidad que se hizo verdad cuando el virus llegó para no marcharse. Quizá tenga algún día la fortuna de tomar un café con el autor y charlar sobre ello, sobre los datos y sobre nuestras experiencias. Hasta entonces... es bonito para mí poder disfrutar de cada detalle y afianzarme en todo lo que da sentido a la vida: respirar el aire fresco, poder salir a la calle a cualquier hora, abrazar, viajar...








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