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Capilla de Santa Liberata (Baiona, Pontevedra)

Actualizado: 5 may



Subiendo algunas calles desde la playa, nos encontramos con dos imponentes construcciones religiosas. Una de ellas es esta exquisita capilla consagrada en honor a la mártir hija de Baiona que fue la primera mujer crucificada en el mundo en el año 139. Se encuentra en la plaza que lleva su mismo nombre y es inevitable, al verla, no recordar algunas iglesias italianas.

"De estilo italiano plateresco, fue comenzada a construir en 1695 por suscripción popular, para poder dar descanso a sus restos mortales.

La fachada del templo tiene dos elegantes torres y en el centro una hornacina con la imagen de la santa crucificada." (www.turismoriasbaixas.com)



En su fachada principal, esta placa contextualiza la persecución sufrida en tiempos del emperador Adriano y nos dice también que fue la primera mujer cristiana que murió en la cruz. Santa Liberata era hija de Lucio Castelio Severo quien fue gobernador romano del noroeste de la península Ibérica (Gallaecia y Lusitania) en el año 122.

Escalofriante pensarlo ¿verdad?



Superada esta primera impresión, la belleza y color de sus puertas, el maravilloso suelo y su retablo al fondo, fueron poderosas razones para entrar y contemplar con deleite cada rincón.



Llama la atención la escena de la crucifixión en el retablo y también los medallones de alto relieve que representan el martirio que sufrieron sus ocho hermanas.

En los laterales, dos lienzos nos hablan de la predicación de San Javier a los indios y de la Virgen del Carmen.



Cuenta la leyenda que, Lucio Castelio Severo gobernador romano de Gallaecia y Lusitania, estaba casado con Calsia, de la familia del emperador Trajano. En el año 122 Lucio es enviado a Tarraco, su esposa próxima al parto, no lo acompañó y dio a luz antes de que él regresase.

Ocurrió entonces algo extraordinario, tuvo nueve hijas en el mismo parto. Temiendo que ello fuese signo de infidelidad por parte de Lucio, decidió deshacerse de ellas y ordenó las arrojasen al río Miñor.



Sila, su sirvienta de confianza, se apiadó de las pequeñas y desobedeciendo a su ama, las dejó al cuidado de buenas familias del lugar. Pasaron los años, crecieron ellas y fueron bautizadas como cristianas con los nombres de Genivera, Liberata, Victoria, Eufemia, Germana, Marciana, Marina, Basilisa y Quiter (como recoge también la placa de la fachada).

Con la llegada de las persecuciones a los cristianos en todo el Imperio, junto con otros presos, fueron entregadas al gobernador para que fueran juzgadas. Castelio, dándose cuenta del gran parecido entre las muchachas y su mujer, supo que eran sus hijas.

Presionado por las circunstancias, trató de convencerlas de que abandonaran su fe o serían objeto de torturas como indicaba la ley romana. Ellas se negaron, mas la historia da otra giro y logran escapar. Todas menos una fueron capturadas y decapitadas, menos Liberata que consiguió ocultarse en la espesura de los bosques alimentándose de raíces y bayas.

"Cuentan que la entregaron los que atrapados por su belleza la querían hacer perder la virginidad, a lo que ella se negaba ya que se había entregado al dios cristiano. Por tanto fue ejecutada por decapitación en la ciudad romana de Castraleuca en la Lusitania (actual Castelo Branco en Portugal).

Sus restos acabaron en el sur, en Sigüenza y fueron trasladados a Baiona en 1515, bueno, solo un fémur, ya que otros huesos como algunos del cráneo están en la Catedral de Oviedo." ( https://astures.es/santa-liberata-de-baiona-una-leyenda-de-cristianos-y-romanos-en-gallaecia/).


Visita e imágenes tomadas el 13 de abril de 2024

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¿Qué ver en BAIONA?


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