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Días de lobos

Actualizado: 9 feb 2023


Autor: Miguel Luis Sancho

(217 pp.) – MAEVA EDICIONES, 2020

Relato de suspense lleno de los ingredientes que logran mantener en vilo y que la lectura fluya con agilidad para así conocer el desenlace. Se trata de un libro recomendado a partir de los trece o catorce años y pienso que es, principalmente por el detalle con el que se describen algunos momentos como los ataques salvajes de los feroces lobos. Pero... vamos allá con su argumento, porque, hasta las fieras más crueles tienen su código de honor.

"Unos ojos brillantes y ambarinos, casi humanos, la observaban desde la profundidad de la noche. Sofía tembló asustada. Los ojos dorados se desplazaron unos cuantos metros hacia delante, desafiantes, sin dejar nunca de mirarla. La muchacha tragó saliva y notó un fuerte pinchazo en la boca del estómago, como un ardiente puñetazo.

Luego escuchó pasos alrededor. El animal se había aproximado sin ningún respeto y la estaba reconociendo de cerca.Algunas piedras rodaron por la empinada ladera del monte." (Vid. pág. 7).

Sofía viaja con su padre de Madrid a las montañas de León, visitarán Lupama (ahora una aldea abandonada) donde vivía el bisabuelo Benito. Extrañada por avistar un lobo, le pregunta a su padre si habitan en esas montañas. "Ambos se encontraban al lado de una chimenea de piedra, en el cuarto de estar de la casa, sentados en unas cómodas hamacas de mimbre. El padre, de unos cincuenta años, con el pelo corto e incipientes canas, miraba fijamente el fuego. Mientras tanto, su hija de catorce años, no dejaba de tocarse su negra melena, que le ocultaba gran parte del rostro. Esa noche llevaba puestas unas botas de cuero, un pantalón vaquero y un forro polar negro.

-Sí, sí que hay... Pero muy pocos, y suelen vagabundear por los riscos más apartados. ¿Por qué lo preguntas?

- Antes, cuando he salido afuera mientras te duchabas, me ha parecido oír un aullido y luego ver unos ojos que me espiaban." (Vid. Pág.11).

Ya en la casa rural en la que se hospedaban, Gerardo el dueño, había advertido a todos que debían tener precaución pues un lobo vagaba por el lugar y había atacado al ganado.

Sofía conoce en aquellas montañas a Tito y comienzan a hablar sintiendo esas primeras emociones de la adolescencia. Él le hablará de leyendas, de lobos...

-"En el pueblo dicen que la cueva a la que vamos está maldita -dijo el muchacho de improviso. El viento seguía soplando del norte con fuerza.

-¿Quieres meterme miedo con viejas leyendas?

-Según cuentan, en su interior vive un monstruo, un diablo, un extraño ser con mirada de hombre y cuerpo de lobo, se llama Abrumán. Es el rey de los lobos, el más antiguo señor de estos valles. Dicen que algunas personas pertenecientes a una secta todavía le rinden culto en secreto. Son los encargados de custodiar un medallón con la imagen de la bestia." (Vid. pág.34).


Continúan los tiros y un día aparece el cadáver de un lobezno. En venganza, el jefe de la manada, ataca a los furtivos que huyen y se esconden en la gruta. A ella llegan Tito y Sofía logrando dar con el último de los cazadores. Cuando todo apunta a un triste y angustioso desenlace, unos ojos brillan en la oscuridad. Abrumán se acerca y es quien mata al hombre y, conduciendo a ambos jóvenes hacia un destello luminoso, lleva a Sofía hacia el medallón.

Son estas páginas finales angustia e intriga. "De forma inesperada, la bestia cogió el misterioso objeto entre los dientes y lo elevó hasta la altura de su cabeza. Se trataba de un medallón redondo, quizá de plata, con el dibujo de una bestia en el centro. Sus ojos dos rubíes, estaban encendidos, como si hubiera un incendio dentro del metal." (vid. pág. 118).





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