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Fortaleza de Sagres


Al sudoeste del Algarve (Portugal) y por ende, en el punto más al sudoeste del continente europeo, se encuentra una costa azotada por los vientos que regala unas vistas inolvidables desde sus acantilados.

La fortaleza y sus inmediaciones forman parte del Parque Natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina. Llegar hasta allí nos permitió ver el atardecer desde distintos puntos, siempre en dirección al PROMONTORIUM SACRUM (topónimo original de este lugar y del que viene hoy el de Sagres).

Era mencionado en la Antigüedad, denominado Promontorium Sacrum, integrando entonces el área desde la Ponta da Piedade al Cabo de São Vicente y desde éste hasta la Playa de Arrifana.
El infante D. Henrique ordenó la construcción de una fortaleza abaluartada en el s. XV, falleciendo aquí en 1460. Su presencia proporcionó a Sagres un lugar único en la historia de Portugal, integrando esta aldea en el imaginario de los Descubrimientos Portugueses y confiriéndole reconocimiento internacional. Además de la espectacular vista panorámica sobre el mar y el Cabo de São Vicente también pueden reconocerse en las construcciones que aún permanecen, la torre cisterna, una muralla cortavientos, las antiguas habitaciones y cuarteles y la antigua iglesia parroquial de Nuestra Señora de Graça. Uno de los elementos que suscita más interés a los visitantes es la enorme rosa de los vientos marcada en el suelo con piedras, con 43 metros de diámetro. De su dilatada historia, debido a su ubicación estratégica en la costa portuguesa, cabe mencionar el ataque del corsario Drake en 1587, cuando el reino de Portugal estaba bajo dominio del rey Felipe III de España. Durante los años 90 del s. XX todo el conjunto sufrió una intervención arquitectónica de revalorización, obra del arquitecto de Oporto João Carreira. Fue cuando se añadieron al espacio un área de Exposiciones Temporales, un Centro Multimedia, tiendas y una cafetería. (https://www.visitportugal.com/es/content/fortaleza-de-sagres )

Las indicaciones nos llevaron hasta el inmenso aparcamiento, preparado para recibir a un gran número de visitantes y situado junto a los pies de la fortaleza y los acantilados.

Como en tantas ciudades portuguesas, el adoquinado ya se nos hacia familiar y aunque... las ruedas sufren, se veía muy cuidado, sin baches y con una pequeña inclinación; lo que nos llevó a tomar la decisión de dormir allí mismo.



Ya estacionados, nos acercamos a los acantilados y su inmensidad era tal que me recordaron a Normandía y también a la costa de Lugo y Asturias.

¡Cuánta belleza enmarcada entre los azules del agua y el cielo!


La fortaleza está a las afueras del pueblo de Sagres y es relativamente grande. Habiendo sido de gran importancia como punto de defensa, hoy supone un excelente mirador.

Originariamente fue edificada en el siglo XV, pero esa antigua fortificación desapareció con un terremoto en 1755, por lo que la actual data del siglo XVIII.


Accedimos al interior por este lienzo de muralla, adaptado a la defensa con armas de fuego, que sustituyó a la primera fortificación.

La Puerta de la Plaza, neoclásica, ostenta en el frontón un escudo de armas y una inscripción que data de 1793 con el nombre de Nuno José Fulgêncio Joao Nepomuceno de Mendoça e Moura, en la fecha gobernador y capitán general del reino del Algarve.



Llegamos con el tiempo justo como para visitarla, pero no con lo suficiente como para disfrutar de alguno de los circuitos guiados. El precio fue de 3€ por persona.

En este lugar, sobre la Puerta de la Plaza, estaba colocado el dispositivo mecánico que permitía maniobrar, desde el interior de la plaza, un puente levadizo con cadenas. Este puente aparece representado en planos de la Fortaleza de Sagres desde mediados del siglo XVIII.

Tenía por función permitir el acceso a la fortaleza, venciendo el foso que antecede a la muralla.


Antiguo almacén de municiones y abastecimientos. Recuperado en 1793, conservó las funciones de almacén de artillería.

En 1840 funcionó como caballeriza. En la campaña de obras de reconstrucción y restauración de 1959-1960, fue convertido en auditorio, ampliándose la planta original.




Punta de Sagres representa un aspecto exclusivo de la excepcional diversidad botánica del Parque Natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina. Aquí pueden encontrarse plantas de origen atlántico, mediterráneo y norteafricano.

Debido a unos suelos y clima únicos, en el promontorio Vicentino crecen plantas que sólo existen en el Algarve, algunas de ellas exclusivas de Sagres.


Los campos de lapiaces son estructuras típicas de los paisajes calcáreos. Se forman por la erosión de las rocas a través de la acción química y mecánica del agua de la lluvia.

La acción continuada de este proceso de erosión en zonas de doloridas y calcáreas del Jurásico Superior, crea una formación con severas fracturas que permite fácilmente la circulación e infiltración de agua.


Polvorín: con referencias desde mediados del siglo XVIII. Consolidación de sus ruinas en las campañas de obras de los años cincuenta y sesenta del siglo XX.

Defendía la franja costera, así como las playas de Tonel y Beliche y otros fondeaderos naturales.

La ubicación geográfica de la península de Sagres permite la observación de cientos de aves planeadoras migratorias al final del verano y del otoño, cuando se desplazan al continente africano.

Gran parte de las aves observadas son aves jóvenes que están examinando lugares de posible paso a África, y que posteriormente utilizarán el estrecho de Gibraltar como zona de paso. Las aves planeadoras se desplazan a través de las corrientes de aire caliente ascendentes, que utilizan como fuentes de elevación y, así, hacen viajes con menos esfuerzo.

Los acantilados marinos sirven de abrigo y apoyo para la anidación del cuervo marino y de la gaviota patiamarilla. Algunas especies como el alcatraz permanecen en el Algarve durante el invierno.

En los lugares donde las arenas movedizas llenan los vacíos en la roca, nace una flora característica de las dunas del sudoeste de la Península Ibérica. Estas arenas tienen su origen en antiguas dunas de arena, y se juntan a otras arenas más recientes transportadas por el viento.

La floración primaveral de la hierba de enamorar, del Cachys libanotis, de umbelas amarillas y de la centáurea real confiere a este paisaje árido un aire alegre con intenso colorido. En el verano destaca el nardo marítimo, cuyas hojas grises son visibles todo el año.



Nos rodeaba la inmensidad, mirásemos a donde mirásemos: agua, cielo, tierra...

Nos sentíamos libres y acariciados por la brisa y fue entonces que... antes nosotros, tuvimos la belleza de un poema de Pessoa.

Leerlo allí mismo, junto a tal inmensidad, fue algo grandioso. Un momento único lleno de azul y versos.



¡Cuántos recuerdos de este autor!



Las grutas o cuevas (furnas) son lugares característicos de los acantilados litorales cuando están formados por rocas calcáreas. Se originan debido a la combinación de la fuerza de la erosión mecánica de las olas del mar, que mediante repetidos impactos abre grutas marinas, y de erosión química del agua de lluvia, que agrieta las rocas calcáreas superficiales, lo que finalmente produce el abatimiento del techo de las grutas.


Algunas, en período de agitación marítima asociadas a la pleamar, producen un fuerte ruido resultado de la compresión del aire de la gruta por la fuerza de las olas.

Se acercaba la hora de cierre y nos encontrábamos en el otro extremo. Entramos rápidamente en el LABERINTO DE SONIDO y nos asomamos de nuevo a los acantilados. El enclave era tan fascinante...

BATERÍA DE LA PUNTA. Posición estratégica debidamente preparada para colocar armas de fuego. Defendía y vigilaba la franja costera. Junto a esta batería se encontraba una pequeña edificación auxiliar, la "casa" o "cuartel de la punta", de la que son visibles restos de pavimento.




Tocaba dejar la fortaleza y, con la vista puesta en el horizonte y los pulmones llenos de libertad, regresamos a nuestra casita con ruedas.


El día caluroso nos regaló una hermosa puesta de sol sobre una línea que parecía infinita.

Vimos cómo se fueron desdibujando los violetas, azules y anaranjados en un limpio cielo y escuchando el sonido del viento y el mar, dormimos felices.


Con el amanecer, otra aventura nos esperaba.


Fue una noche tranquila, nos levantamos temprano. Había que aprovechar el día.

Deseando hasta disfrutado de esta visita a la FORTALEZA DE SAGRES...


¡Hasta pronto, con ilusión!


Visita e imágenes tomadas el 13 de julio de 2018 y la mañana del 14


*El texto escrito en granate recoge la información de los paneles que allí había.




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