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Furthermore. La tierra del más allá


Autora: Tahereh Mafi

Traducción de Victoria Boano

(346 pp) – Ed. Urano, 2021

Título original: Furthermore (2016)

¡Qué lectura tan diferente y tan llena de magia y color! He descubierto un mundo de fantasía en el que quisiera quedarme a vivir, lejos de la oscura realidad y abierto a miles de posibilidades, a sorpresas y a mi siempre deseado encuentro con la Naturaleza, su belleza y sus diferentes formas.

Mis pequeños ahijados se lo pidieron a Papá Noel para mí y no imagináis la ilusión con la que abrí el paquete. Lo había visto entre las recomendaciones de @between_.magic6, su cuenta de Instagram es como un reino aparte, donde cada imagen se llena de creatividad, de diversión, de ambientación y de cuidadoso gusto por los detalles. Me he anotado muchas otras pues son diferentes a lo que habitualmente leo y, esta primera, me ha dejado con ganas de seguir allí, de vivir entre Farenwood y Furthermore por un tiempo más.

Alice Alexis Queensmeadow, la protagonista, nació sin más; pero... un buen día, sus padres se dieron cuenta de que lo había hecho sin pigmento en un mundo llamado Ferenwood en el que todo era color. Sus habitantes aguardaban con ilusión la llegada de la primavera. Habían construido sus vidas en torno a la magia " Y por más que forzaban la vista, les costaba muchísimo encontrarle el sentido a Alice.

Alice era una niña pequeña y, naturalmente, era todo lo que es de esperar que una niña sea: inteligente y animada y apasionada sobre asuntos muy serios. Pero a Alice le faltaba mucho de algo importante, y eso (su falta de algo importante) era lo que la hacía tan interesante y tan inusual." (Vid. pág. 13). Recuerdo que cuando leí estas primeras líneas, imaginé como protagonista de esta historia a mi ahijada, es más pequeña y tiene un bonito pelo del color que más me gusta, inquieta, inteligente y con una mente tan llena de imaginación... Tenía que seguir leyéndolo para conocer más a Alice...

Su padre desapareció un día llevándose tan sólo consigo una regla. Nadie supo más y ella sufrió terriblemente y aún continuaba haciéndolo pues lo echaba de menos. Transcurría su vida con una madre que apenas le demostraba cariño y que la culpaba a ella de la ausencia de su padre. Alice pensaba que tan sólo la quería para que le trajese bayas pues a su madre le recordaban los tiempos felices. Eran un fruto muy preciado y difícil de conseguir, pero Alice podía encontrarlas y más adelante yo sabría el motivo.

"Ferenwood, - que es donde vivían- en pocas palabras, es una tierra rica en recursos naturales, los principales: el color y la magia. Es un pueblo muy pequeño, muy antiguo ubicado en el campo de Fennelskein, y como nadie visita nunca Fennelskien (una pena, realmente; es bastante bonito en verano), los habitantes de Ferenwood se han ocupado siempre de lo suyo, cosechando color y magia del aire y de la tierra y construyendo un sistema monetario a partir de eso...

(...) cada habitante nace con un poco de talento mágico, pero conseguir más cuesta dinero, y a la familia de Alice no le sobraba. Ella nunca había tenido más que unos pocos finques, y siempre había contemplado con anhelo a los otros niños mientras, con los bolsillos llenos de stoppick, elegían un montón de golosinas en los escaparates." (Vid. pp.26 y 27).

La relación con su madre es fría y, cuando un día tuvo que irse a dormir con los cerdos como castigo, Oliver se presentó allí. Será el coprotagonista. "No había vuelto a ver a Oliver Newbanks desde él le había dicho a todo el curso que Alice era la niña más fea de todo Ferenwood. Había dicho que tenía una nariz muy grande, los ojos muy pequeños, los labios muy delgados y el pelo del color leche pasada y ella creyó que se echaría a llorar cuando lo dijo. Ella le había espetado que estaba equivocado. Tenía una nariz agradable y sus ojos eran bastante bonitos. Sus labios tenían el grosor perfecto y su pelo se asemejaba más a las flores de algodón, pero él no le prestó atención.

Nadie lo hizo." (Vid. pp.30 y 31). Junto a él, las aventuras se sucederán sin fin.

"Los habitantes de Ferenwood nacían todos con su propia chispa mágica, y el alimento de la tierra nutría a esa delicada llama de su ser. Cada persona tenía un don. Un gran talento mágico. Y ponían en práctica ese talento mágico -la Entrega, se llamaba -a cambio de la tarea final. esa era la tradición. " (Vid. pág. 32).

A Alice la expulsaron de la escuela por lo que le había hecho a Oliver, así que debía estudiar bajo la tutela de su madre. En cambio, salía a buscar aventuras mientras los demás estaban en clase. Estaba decidida... algún día haría lo mismo que su padre y se alejaría de Ferenwood. La tristeza tras su partida la entristecía, pero también la fortalecía.


Es muy fácil imaginarse el lugar, las descripciones son tan hermosas... "Había filas y filas de casitas con las ventanas doradas en la lluvia de luz que se apagaba. Las chimeneas resoplaban y las aves se enamoraban y las flores endulzaban el cielo con sus perfumes. La lluvia de luz estaba a punto de desaparecer y con ella, el sol. La Danza del Sol estaba a punto de terminar ese año, y eso quería decir que no habría más lluvia de luz durante los próximos doce meses. Por una lado, Alice lamentaba la pérdida de la Danza del Sol; los aguaceros que duraban semanas, la manera en la que el brillo le daba dignidad a todo lo que tocaba. Pero no podía ponerse demasiado triste, no este año.

Mañana sería su día. El primer día de la primavera." (Vid. pág. 40).

... Y Oliver apareció de nuevo y le confesó a Alice que ella era su TAREA. Ella no le creyó cuando él le dijo estar enamorado. Debía haber completado la ENTREGA el año anterior, pero no fue capaz.

A cambio de que ella le ayudase, él le diría dónde estaba su padre. ¡Lo sabía! Ella siempre había estado segura de que su padre no había muerto. Pero... había un problema, no podría pues el día siguiente sería el de su ENTREGA y no quería renunciar a la misma. "Los niños de Ferenwood se preparaban toda la vida para la Entrega. Cada criatura nacía con un talento mágico único, y era responsabilidad de los padres y docentes reconocer y nutrir ese talento y, en última instancia, desarrollar la presentación para la Entrega. La presencia era crucial porque era una exhibición de potencial inexplorado; era fundamental mostrar lo útil que era el talento mágico porque los mejores talentos recibían las mejores tareas. Las mejores aventuras.

Alice soñaba con eso." (Vid. pp.69 y 70).

"El cielo estaba en plena forma esa mañana, listo para el gran momento. Las nubes se abrirían en cuanto terminara la ceremonia, y el pueblo quedaría empapado en felicitaciones del cielo. La lluvia significaba renovación, y la gente de Ferenwood la acogía con alegría. De eso estaban hechas sus almas.

Cuando su mundo fue creado, era tan pasmosamente bello, tan rico y colorido, que el cielo lloró durante cien años. Lágrimas de gran alegría y tristeza inundaron la tierra, la agrietaron y crearon los ríos y lagos y océanos que aún existen hoy. Había alegría por la belleza, pero una gran tristeza, también tristeza porque no existía nadie para apreciar la majestuosidad de todo. y, entonces, según dice la historia, la gente de Ferenwood nació de las lágrimas que regaban la tierra y que la hizo crecer.

La Entrega era la manera de dar las gracias.

A los doce años se entregaban a sí mismos y a sus dones y, a cambio, se hacían cargo de una tarea, cuyo propósito era siempre ayudar a alguien o a algún lugar que lo necesitara. Devolvían al mundo lo que habían recibido y, en el proceso, maduraban.

Era entonces cuando sus vidas empezaban de verdad." (Vid. pp.77 y 78).


Y llegó el día... todo estaba listo y Alice, junto a los demás niños vivió su momento. Más... el talento que mostró no era el ideal y su puntuación fue de cero. Corrió y corrió hasta que sus fuerzas la abandonaron. Oliver la encontró y trató de animarla y al final, viendo que no conseguía convencerla de que se fuese con él y le ayudase, terminó diciéndole que traer de vuelta a su padre era su TAREA. Alice tenía entonces dos opciones o bien marcharse con él para encontrar a su padre o quedarse en Ferenwood y vivir con vergüenza para siempre.

Escoge la primera de las alternativas y ambos se meten en una caja para viajar a Furthermore. Atravesando un portal mágico, ambos llegan a Letargo, uno de los sesenta y ocho pueblos que deberán atravesar y él le ruega que tenga cuidado, le advérate que cada uno de ellos tiene sus propias reglas y que no pueden romper ninguna si desean encontrar a su padre. Al poco de estar en él, comienzan las aventuras y tras el primer tropiezo, Oliver le recuerda que "Furthermore siempre está esperando a que nos distraigamos. Siempre hay una treta..." (Vid. pág. 143).

Él le contó que en los comienzos, Furthermore y Ferenwood estaban unidos, aunque divididos verticalmente por el mar. Formaban una tierra llamada Más. "Las cosas eran distintas entonces. Más había abierto sus fronteras al mundo no mágico.

Alice abrió los ojos como platos. Eso sí que no lo sabía.

-Las personas mágicas se casaron con personas no mágicas y las cosas anduvieron bien por un tiempo, pero ya ves cómo son las cosas. No podemos sobrevivir sin magia, y las personas mágicas no lo entendían. La mezcla hizo que algunos niños nacieran con talentos y otros no, y no siempre era posible darse cuenta de inmediato. Los padres sin magia querían llevarse a sus hijos fuera de Más, volver a casa, y las cosas rara vez terminaban bien. Para empeorar las cosas, parir bebés era muy difícil para las madres sin magia. Muchas murieron al dar a luz. Fue una época muy oscura e infeliz.

-Ay, Oliver -exclamó Alice, con la mano en el corazón-.Es una historia espantosa.

-Y odio contarla -asintió Oliver-, así que me adelantaré. ¿Conoces el origen de Feren y Futher?

Alice negó.

-Eran hermanas mellizas -explicó solemne Oliver -. La madre murió en el parto y fueron criadas por un padre mágico de luto. Pero las dos niñas procesaron la pena del padre de maneras diferentes. Feren, que había heredado la magia del padre, quería que lo que había sucedido no volviera a pasar nunca más y cortar todo lazo con la gente sin magia. Further, que no había heredado ninguna habilidad mágica, quería honrar a su madre sin magia y mantener esos lazos. Fue el comienzo de una revolución. Las dos se convirtieron en figuras de una controversia que se venía gestando hacía décadas. Se libraron batallas. Las personas tomaron bandos opuestos. La tierra de Más se dividió en dos para formar Ferenwood y Furthermore, tal y como las conocemos ahora." (Vid. pp. 151 y 152).

Oliver le hace ver a Alice que en Furthermore están hambrientos de magia y que se los van a comer. Que debe seguir siempre sus indicaciones y tener cuidado.

Subieron a las nubes para ponerse a salvo y estando en el cielo, apareció un libro con bolsillos. Oliver se aferró a él y ambos cayeron al suelo.

Era la primera vez que ella veía uno. Él le explicó que estaban llenos de otras personas. Le dijo también que debía conseguir unos zapatos y una regla, necesaria en Furthermore para medir el tiempo y fue entonces que Alice recordó con cuánto cuidado su padre trataba la suya y que era lo único que se había llevado antes de desaparecer.

De Letargo pasaron a Quietud, ya los dos con sus reglas. Al parecer, en este nuevo lugar, no estaba permitido ni hablar ni moverse. Y, tras sobrevivir al ataque de las damas de largos y coloridos vestidos que se los querían comer, Oliver le dijo que irían a ver al único amigo que allí tenía: Tiempo.

Tiempo le cuenta a Alice que su padre está en prisión y también que Oliver no lo ha visto nunca. Ambas confesiones la dejan sin palabras, pero la segunda... ¡Cómo confiar de nuevo en él!

Desilusionada, se adentró en el bosque y allí de nuevo se encontró al zorro que antes había visto. Segura de que era una señal, le preguntó si le ayudaría a encontrar a su padre. El zorro asintió y ella le siguió. Caminaron y llegaron al pueblo de Imprenta, un lugar deo slo dos dimensiones. Y entonces... el zorro le arrancó el brazo derecho. A ella no le dolía, pero cuando logró darse cuenta...

Apareció Oliver "se arrodilló frente a ella y sonrió. Una lágrima solitaria le rodó por la cara, y la brisa le acarició la túnica, doblándola delicadamente entre sus dedos. Oliver cerró los ojos.

-Lo siento tanto, Alice -susurró-. Por favor, perdóname.

Y porque era una niña con más corazón que dolor, ella lo perdonó con la condición de que él también la perdonara.

Fácil de hacer.

Oliver le agarró su única mano y se la llevó al pecho y entonces los dos se hundieron, él y ella juntos, los dos, en el suelo." (vid. pág. 233).

Finalmente, el zorro habló con ellos sobre el lugar en que estaba su padre y el motivo que le había llevado hasta allí y le pidió a Alice que regresase a su hogar pues corría un grave peligro.

Los zorros se abalanzaron sobre Oliver y Alice, lejos de huir, ella lo salvó partiendo en tres su regla como la misma indicaba proceder en caso de emergencia. Pero ese hecho, la hizo caer en un nuevo peligro ya que la regla actuaba como una especia de contenedor, si se abría, perdería todo el tiempo acumulado y debería vivir de tiempo prestado lo cual la llevaría a ser arrestada por robo.


Juntos reflexionan sobre el motivo que habría llevado al padre de Alice a Furthermore. Con una lógica aplastante, él le hizo ver que su motivo era hacerla a ella feliz consiguiendo lo que más ansiaba: el color. Deambularon, llegaron a una encrucijada y desplegaron sus folletos buscando la ayuda sobre qué camino tomar. Un enrevesado texto les hizo descartar dos de ellos y tomar el de a derecha.

Llegaron a una casa y llamaron a la puerta. Un hombrecito mayor les abrió feliz con la visita. Ni Oliver ni Alice sabían dónde estaban. Se encontraban en Izquierda y acababan de salir del tronco de un árbol. El anciano, vestido con un atuendo extraño que a Alice le impresionó, les dijo que se llamaba Paramint y que su trabajo era vigilar la Puerta de las Visitas. No quería que se marchase, los había esperado 56 años. Los habitantes del lugar se deshacían en hospitalidad, en halagos, ropajes... la única manera de salir de allí pues corrían un gran peligro, era dejarse caer.

Una mujer brillante, hermosa y amenazante apareció ante ellos. No la habían visto antes y les dijo que la siguiesen, Alice pensó entonces en la canción que había salvado a Ancilly y que hablaba de caer. La mujer se llamaba Isal y a su paso dejaba una estela de hojas doradas. Había sido arrojada de la rama, era la modista que había confeccionado el vestido que Alice llevaba puesto. A Isal la habían considerado una traidora por no estar de acuerdo con los métodos de las reinas.

Tras conocer a Isal, consiguieron llegar hasta el pintor de almas, él sería quién pintase de nuevo el brazo que le faltaba. De forma fortuita estaban ante él y ella sintió que su garganta se cerraba, que todo se paralizaba... ERA SU PADRE. Su esfuerzo y todo lo que le contó había sido siempre y sólo por ella.

Y "Alice elegiría amarse a sí misma, diferente y extraordinaria, cada día de la semana." (Vid. pág. 338).

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Llena de una belleza que colorea cada una de las páginas, esta es una historia de lucha y amistad, de búsqueda y camino hacia lo que realmente importa: la felicidad y el aceptarse tal y como uno es, pues todos somos únicos, diferentes y... mágicos. Todos tenemos un don, algo especial y siempre es posible brillar con él.


Desde el comienzo ayudar, sentir, observar... en una tierra hecha fantasía, lejos de lo que se puede percibir sólo con los sentidos, pues en este libro... la mayoría de lo que encuentras, se percibe con el corazón.


Te deseo un feliz viaje si deseas adentrate en su reino, pues eso creo que es lo que sentirás. Y seguro que desearás ser Alice, resuelta y con capas y capas de faldas de distintas telas y colores, con muchas pulseras llenas de arcoíris. O tal vez, el intrépido y valiente Oliver...

Todo es posible, todo en tu imaginación.














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