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Kitty y el secreto del jardín

Actualizado: 24 ago 2023


Autora Paula Harrison e ilustrado por Jenny Lovlie

(125 pp.) – Editorial Penguin Random House 2020


He leído esta aventura de Kitty en un suspiro. Embelesada por sus ilustraciones en cuatro colores: naranja, negro, gris y blanco. Tan tan bonitas...

Kitty había pensado en poner girasoles en su nuevo proyecto del colegio y eso la ilusionaba enormemente. En clase, habían organizado un concurso para diseñar un nuevo jardín.

Una noche de luna llena, vieron a Misi acercarse al tejado. "Kitty sonrió. Tenía un montón de amigos entre los gatos de Hallam, y quedar con ellos en los tejados de la ciudad era una de las cosas que más le gustaban." (Vid. pág. 14). Juntos: Kitty, Misi y mandarino decidieron ir a ver un bonito jardín en una de las azoteas. Quizá le sirviese de inspiración para el dibujo que debía entregar en el colegio.


El sabio y responsable Matusalén era el gato que cuidaba el jardín de la señora Lovett. Era tan hermoso que Kitty le explicó su proyecto y le pidió que por favor les dejase recorrerlo para inspirarse así en su belleza.

"Pasaron bajo un arco de enrejado cubierto por unas enredaderas de madreselva que emitían un dulce aroma. Una polilla voló sobre el arco, y sus alitas naranjas y negras parpadearon como una llama.

Matusalén se detuvo junto a un bonito banco decorado con hojas de madera tallada. Señaló una mata de florecitas blancas con forma de estrella que crecían en un costado. Brillaban como lucecitas." (Vid. pp. 42 y 43).

Las ilustraciones me hacían ver y oler aquellas flores y la madreselva en el silencio de la noche. Y hasta percibía la música del tintineo de las conchas que se antojaban perlas bajo la luz de la luna. Pero... el mimo y el cuidado se rompieron cuando, un montón de despiadados gatos lo invadieron, corretearon sin cuidado alguno, destrozaron las flores y... además, se llevaron el precioso carillón que la señora Lovett había hecho con conchas que ella misma había recogido y que, con tanto gusto, adornaba el hermoso jardín. Misi en un derroche de entusiasmo les había hablado del lugar y ellos... lo invadieron.

Había que poner solución a aquel desastre y fue así como Kitty y sus amigos, veloces, reciclaron un montón de objetos que decoraron como macetas y buscaron sin descanso el bonito carillón.


Afortunadamente, el bien ganó y el jardín recuperó su maravilloso aspecto llenando a todos de felicidad y siendo testigo de nuevas y grandes amistades.

Gracias ahijado por una lectura más llena de ilusión y fantasía.





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