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𝑨𝒈𝒂𝒕𝒉𝒂 𝑹𝒂𝒊𝒔𝒊𝒏 𝒚 𝒍𝒂 𝑸𝑼𝑰𝑪𝑯𝑬 𝑳𝑬𝑻𝑨𝑳

Actualizado: 29 mar




Autora: M.C. Beaton

Traducción de Vicente Campos González

(Publicado por primera vez en 1992)

(253 pp.) – Penguin Random House Grupo Editorial 2022

¡Qué agradable lectura! Me ha divertido y entretenido combinando a la perfección el suspense y el toque de humor inglés con la elegancia y las tradiciones de un pequeño y encantador pueblo en el que me encantaría vivir.

Con poco más de cincuenta años, Agatha deja atrás la empresa que levantó, un divorcio y la bulliciosa Londres para cumplir su sueño de vivir en los Costwolds.

"Esta región del corazón de las Midlands quizá sea uno de los pocos paisajes hermosos creados por la mano del hombre: pueblos pintorescos, casas de dorada piedra caliza, jardines de ensueño, pastizales, senderos serpenteantes e iglesias centenarias." (Vid. pág. 9). Con tan bonitas descripciones, enseguida pude imaginarme en el pintoresco Carsely junto a sus cuidados jardines con flores de todos los colores y los curiosos vecinos deseosos de mantener sus tradiciones.

" La casa de Agatha se alzaba solitaria en uno de los extremos de las dispersas calles laterales. Parecía uno de esos cottages de los calendarios que tanto le gustaban de niña. Era baja, con tejado de paja -paja nueva, de los juntos de Norfolk-, ventanas batientes y piedra dorada de los Costwolds. Tenía un pequeño jardín delante y otro largo y estrecho en la parte de atrás..." (Vid. pág.14).

Había logrado su deseo y su destino, ahora sólo quedaba hacerse un lugar entre sus vecinos y para ello, pensó que una excelente idea sería participar en el afamado concurso de quiches; sólo había un problema: la cocina no se le daba muy bien. Preguntó quién era el juez y fue así como conoció a los Cummings-Browne.

Con gran iniciativa, se desplazó a Londres y fue directa a la tienda del señor Económides donde se cocinaban las más exquisitas quiches. La compró, le sacó el envoltorio y la dejó junto a las demás el día anterior, aguardando con esperanza que fuese elogiada y premiada.

No sólo no fue así, sino que... quedando un pedazo de la misma y habiéndoselo llevado el señor Cummings-Browne a su casa esa misma noche... Tras ingerirlo, su cuerpo fue hallado sin vida a la mañana siguiente.

Todo se precipita desde ese momento. Ella debe demostrar su inocencia, pero en su empeño, fue más allá y trató de descubrir la verdad aunque ello casi le costase la vida. Son muchos los sospechosos y entremedias... hasta logra dar con el culpable de un robo, se hace amiga del detective Bill sin casi sospecharlo y, tras descubrir la verdad y llegar a la conclusión de que había sido la propia esposa del juez quien lo había envenenado, logra salvar su vida y despertar en la habitación del hospital rodeada de flores de todos los vecinos.

Consideraba una más, feliz se quedaría en un lugar en el que por momentos creyó que jamás sería su hogar.

..................

Los personajes tan perfilados, sus caracteres desconfiados y ariscos en un principio, las bonitas casas y ese toque de humor se contagian en cada página y es inevitable esbozar de vez en cuando la sonrisa que provoca la ironía y el fuerte carácter de Agatha.

Ha sido entrañable y ya estoy deseando volver a Carsely.


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