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FÁBRICA DA LUZ DE SEGADE y cascada (Segade, Caldas de Reis. Pontevedra)

  • Foto del escritor: bajoinfinitasestrellas
    bajoinfinitasestrellas
  • hace 6 horas
  • 5 Min. de lectura

Hay lugares que tienen una energía especial, donde el tiempo parece haberse congelado para dejarnos asomar, aunque sea un instante, al pasado. Eso fue exactamente lo que sentí cuando tomamos el sendero que lleva hasta las ruinas de esta antigua fábrica de la luz.

Desde el inicio de la ruta, ya se escucha el rugir del río Umia que en este lugar alcanza una caída de unos 30 metros. Bien señalizada, debe contarse con la inclinación de bajada en caso de personas con algún tipo de limitación, a pocos metros del aparcamiento verás las ruinas de esta "catedral de la industrialización" hoy en total abandono.

Ver la Fábrica da Luz emergiendo entre la maleza impresiona. Hoy en día son ruinas invadidas por la vegetación, pero a finales del siglo XIX fue un hito absoluto de la ingeniería.

Cuatro paneles que tapian por completo cualquier entrada al edificio, recogen su historia conmemorándose en 2024 su 125 aniversario. Copio a continuación la información que ofrecen.

"En el año 2017 el Concello de Caldas de Reis compra las ruinas y los 36.000 metros cuadrados de terreno de la Fábrica da Luz, a Gas Natural Fenosa, tras un largo proceso de negociaciones con la colaboración de la Diputación de Pontevedra.

El proyecto municipal apuesta por la recuperación de este singular patrimonio industrial, símbolo de la modernidad y motor de muchos avances acaecidos desde finales del siglo XIX, como una forma de promover su conocimiento y potenciar el turismo cultural y de Naturaleza.

Hasta el momento se llevaron a cabo labores de desbroce y control de la vegetación, además del desenvolvimiento de prácticas de la escuela taller.

El primer equipamiento de la Fábrica da Luz fueron dos turbinas Francis, dos alternadores de 225 caballos de vapor cada uno, procedentes de la Societé d'Eclairage de París, una turbina Escher Wyss, un transformador, un cuadro de distribución con paneles de mármol y aparejos de accionamiento y un puente grúa de cuatro toneladas.

El agua llegaba a través de una presa situada en la parte superior de la cascada, de la que partía un canal de 230 metros de largo por el que circulaban 2500 litros de agua por segundo. Dos compuertas de descarga, una cámara localizada en la parte inferior, que aprovechaba la fuerza de la caída del agua para mover las turbinas, y un tubo de acero de 75 metros de longitud y 1 m de diámetro, con un colector situado cerca de la nave de la maquinaria, completaban las infraestructuras.

En 1901, año en que se completó la construcción de la chimenea, se añadió una unidad de potencia térmica auxiliar (una máquina de vapor Willians & Robinson y un alternador) para solucionar la escasez de caudal en verano. En 1908, la potencia se incrementó a 625 CV. En 1910, comenzó a contar con una segunda chimenea de hierro, que fue demolida por una tormenta cuatro años después. A partir de 1921, operará con una unidad hidráulica Asesa de 350 kVA.

La Central Eléctrica de Segade fue el primer eslabón de lo que, tiempo después y tras diversas absorciones y fusiones de empresas, acabaría siendo Fuerzas Eléctricas del Noroeste Sociedad Anónima (Fenosa).

En 1898, se inició la construcción de una de las primeras centrales hidroeléctricas de Galicia, aprovechando la potente cascada del río Umia en Segade, en un terreno que antes ocupaban molinos.

En la iniciativa se asociaron el ingeniero francés Ernesto Presser, el distribuidor aragonés de equipos eléctricos Nicolás Palacios y el empresario caldense Laureano Salgado, impulsor de otras iniciativas como la Azucreira de Portas.

Los obreros trabajaron incansablemente hasta que llegó la luz eléctrica a Caldas, en septiembre de 1899.

Posteriormente, la empresa Electra de Segad distribuyó energía eléctrica a Carril, Vilagarcía, Cambados, Padrón, Valga, Vilaxoán, Vilanova, Pontecesures y el balneario de A Toxa.

La Fábrica da Luz mantuvo su actividad hasta 1952.

La luz eléctrica no fue bien recibida por todos y también tuvo sus detractores, como muchas tecnologías actuales. Algunos oftalmólogos predijeron que en las generaciones venideras habría numerosos casos de ceguera debido a la iluminación eléctrica. Algunas diócesis españolas prohibieron que las luces permanecieran encendidas durante la misa en el momento de la consagración, entendiendo que era una falta de respeto y un elemento perturbador de un momento tan trascendental. Pronto se probó la electricidad para alimentar los molinos de la zona, aunque algunas personas desconfiaban de la harina producida y exclamaban: «Métese a leutricidad dentro de un, e calquera a bota fóra despois! (Se mete la electricidad dentro de uno, y ¡cualquiera la echa fuera después!».


Un par de décadas antes de que se construyera la Fábrica da Luz, en el verano de 1878, la joven escritora Emilia Pardo Bazán visita Caldas. En un paseo por la orilla del río Umia llega a la cascada de Segade, describiéndola con una expresividad y una fuerza literaria de gran belleza. Luego ascenderá a la fábrica de papel continuo para hacer una vez más una brillante demostración de su genialidad literaria al relatar el proceso de fabricación.

'...pero cuidado con el Umia, tan dormilón y tranquilo por aquí, que cuando subamos a Cuntis, veremos cuán falsa es su calma. Allí se precipita con gran energía por un arroyo embravecido, y a cada paso es atropellado y ruge impaciente y furioso contra grandes rocas desnudas y variadas contra las que se rompe y se dispersa con un gemido ahogado. A veces se precipita hacia profundas cuevas, hacia negros abismos, y de nuevo emerge apresuradamente y sonoramente describiendo un arco vertiginoso, nublado y verde. ¡Pobre río, con qué crueldad obstinada contrastan los bloques desnudos de granito, plantados aquí y allá como el brazo monstruoso de un gigante deforme! A veces los rodea con un ronco murmullo de disgusto, otras veces, en su desesperación, los salva de un solo salto, y luego cae en copioso aljófar, en átomos líquidos pulverizados.'"

Especialmente en verano, las pozas que forma el río son aprovechadas por bañistas que disfrutan del entorno de Naturaleza y belleza sin igual.

Merece la pena llega hasta las ruinas y contemplar la grandeza de la que fue la primera hidroeléctrica en Galicia y segunda en España. Si quieres conocer más sobre ella, te invito a pinchar en el siguiente enlace y a disfrutar del REEl publicado en mi perfil de Instagram el 1 de mayo de 2006. Todo un espectáculo de innovación en su tiempo y belleza atrapada hoy en día.

Visita e imágenes tomadas el 18 de abril de 2026

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