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Ponte do Pedrido (Bergondo, A Coruña)


Este impresionante puente une los ayuntamientos de Paderne y Bergondo lo que supuso un notorio avance en la comunicación entre las dos orillas de la ría de Betanzos. Los puentes siempre me han fascinado y creo que de ello he ido dejando constancia en varias publicaciones pues suponen para mí una de las admirables obras de ingeniería que tan fácil hace nuestro día a día y tanto ha supuesto también en tiempos lejanos. Me vienen ahora a la mente las villas medievales y el tráfico de mercancías, el trasiego de carretas y carruajes y también traigo a la memoria los altos y modernos puentes y viaductos de autopistas, los ríos y mares que atraviesan y los valles que sobrevuelan. No puedo por menos que sentir esa admiración sobre la que ahora escribo una inmensa y profunda gratitud a sus ingenieros y a sus constructores.

En el que hoy cruzamos, es palpable el ejemplo original de ingeniería de los años 30 del siglo XX, realizado en hormigón armado, impasible y esbelto. Elegante y quizá eterno.

Varios documentos apuntan a que en el siglo XVI una barcaza cruzaba la ría, padeciendo grandes limitaciones en el transporte de mercancías (de ahí el nombre que recibe el lugar "Pasaxe do Pedrido", queriendo significar este topónimo de Pedrido: lugar en el que abundan piedras pequeñas). La otra alternativa en ese tiempo era cruzar la ría por el puente (Ponte Vella) de Betanzos, dando una vuelta de unos 8 km.


Con una inversión de 3.742.000 de las antiguas pesetas, las obras de construcción se iniciaron a finales de la década de 1920, quedaron paralizadas durante la Guerra Civil española y se retomaron de nuevo en el año 1939 bajo la supervisión y dirección del ingeniero César Villalba.

Sin duda, el elemento más destacado del puente y el que le confiere grandiosidad es el magnífico arco central, obra del prestigioso ingeniero Eduardo Torroja, que se ocupó de llevar a cabo el final del proyecto entre 1940 y 1942 demostrando un magistral empleo del hormigón armado en un atrevido diseño para la época, pues hasta ese momento apenas se había utilizado este elemento en España para construcciones de gran magnitud.

Sus 500 metros de largo, los 75 metros de luz del arco central y el poso de sus trece arcos menores le confieren elegancia y ligereza para tratarse de una obra del siglo pasado en el duro y resistente hormigón armado. Los pilares centrales terminados en bonitos pináculos, especialmente el de la orilla izquierda, necesitaron un engrosamiento debido a la inestabilidad del terreno.

Fue felizmente inaugurado el 15 de abril de 1943 tras salvarse la polémica y oposición de los ayuntamientos limítrofes que temían no pudiesen pasar los barcos de mercancías del puerto de Betanzos que transportaban madera. Así, dotándolo de esta increíble altura sobre el agua, cruzarlo es toda una maravilla que despeja la mente y llena los pulmones de aire salado.

Para esta publicación he tomado como fuentes: la información del panel que ofrecen el Concello de Bergondo y la Diputación de A Coruña y que se encuentra a los pies del puente y el libro As Mariñas. Del Golfo Ártabro a las Fragas del Eume* que he consultado en la Biblioteca Rialeda, a la que estoy una vez más agradecida por su cuidada atención y su importante y voluminoso fondo de libros.

*(Autores: Segundo Fernando Saavedra Rey y Antón Anxo Pombo Rodríguez // Diputación de A Coruña, 1995)

...Y llegando hasta aquí, por favor, quédate a ver este corto vídeo y si aún no lo has hecho, visita mi perfil de Instagram. Este es un puente DE LOS QUE HAY QUE CRUZAR PARA SENTIR EL AZUL DEL CIELO Y EL AIRE DE LA TRANQUILA RÍA.

Visita e imágenes tomadas el 27 y el 28 de noviembre de 2021

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