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La casa de los amores imposibles


Autora: Cristina López Barrio

(477pp) – DEBOLSLLO, 2010



La casa de los amores imposibles es la segunda novela de la escritora española Cristina López Barrio. Pertenece al género de realismo mágico que tanto adoro. Leerla es traer a la memoria a García Márquez, Carlos Fuentes, Isabel Allende... Todo es posible y todo está tocado por el halo de lo mágico, lo extraño y lo sensible entendido esto último como todo el infinito universo tangible a través de los sentidos: olores, sabores, colores, texturas, paisajes...

Es una historia realmente fascinante, la historia de una saga familiar, la saga de las mujeres Laguna y la terrible maldición que las acompaña desde antes incluso de ser concebidas.

Algunas mañanas, Clara obligaba a su hija a sentarse bajo el dosel púrpura, y le hablaba de la maldición de la familia, de la desgracia helada que te licuaba los huesos, de las lágrimas como puñales, de las náuseas de un cuerpo vacío porque se le había ido el alma. (página 109)

Comienza la novela con la primera de ellas: Clara Laguna y sus ojos de oro y el círculo se cierra con la última niña nacida en la familia y su mirada de ámbar. Clara Laguna es una hermosa joven que vive con su madre, hechicera y tuerta en un pueblo de Castilla al que un buen día llega un hacendado andaluz que le roba el corazón. Su madre le advierte entonces de la terrible maldición y le dice que él no regresará.

Clara se va a vivir a la casona roja que el hacendado compró para ella y allí, rota de dolor, prepara su terrible venganza: transforma en un burdel la casa y aguarda con frío en el deseo y fuego en el corazón, que él regrese. Da a luz a una niña fea: Manuela, que será criada por la cocinera y por una cariñosa prostituta gallega que le contara historias sobre el mar.

Un buen día, Manuela decide ir a conocerlo, a ver sus olas y oler sus mareas y toma un tren a La Coruña. Tras casi ahogarse se recupera en un hospital y regresa a la casona donde dará a luz a una nueva Laguna: Olvido, de extraordinaria belleza.

Para mí será la protagonista de la novela y el personaje que más sentimientos me ha despertado. Olvido se enamora perdidamente de Esteban, el hijo del maestro. Cuando Manuela es testigo de la historia de amor, justo el día en que él acude a la casona para pedir su mano... lo mata. Desde entonces... el dolor habitará para siempre en el corazón de Olvido y apenas cruzarán palabra madre e hija.

Olvido da a luz a la cuarta de las mujeres Laguna: Margarita a la que querrá con inmensa locura y a la que, a diferencia de las otras mujeres Laguna, unirá un vínculo maternal lleno de cariño. Margarita se va a estudiar a París y allí se enamora; cuando regresa a la casona roja lo hace para alumbrar a su hijo, sin saber que lo que sería su alegría, se teñirá de la maldición heredada. Pierre Lesac, el joven francés que la acompaña y que sería el padre de la criatura que llevaba en su vientre, se enamora apasionadamente de Olvido. Loca ella de celos y dolor, a los pocos días de dar a luz, ambos discuten y él se cae por la ventana. Enloquecida por perderle, se arroja tras su amado. Olvido que lo había visto todo, se sintió morir. Se asomó y vio el cuerpo sin aliento de su hija sobre el suelo y a él vivo, pues había logrado agarrarse a unas ramas.

Pierre regresa a Francia y ella se queda al cuidado del pequeño Santiago, con él la maldición había cesado, era un varón. Un niño que fue creciendo, guapo y querido por todos. Su historia ocupa la parte final del libro y he de decir que por momentos me ha costado seguirla. Es como si parte de mí se hubiese ido con las mujeres Laguna pues sólo al final y con un giro inesperado, sabemos que Olvido no murió en el incendio. Hasta ese momento, sentía como si el libro perdiese fuerza sin la magia de ellas. Dejo aquí el argumento con el deseo de no revelar lo que ocurre en las últimas páginas.



Con entusiasmo digo que ha sido una historia fascinante; he querido vivir en la casona roja, pisar el camino de las margaritas y oler las madreselvas y las encinas; pasearme por el pueblo y entrar en la habitación de Clara Laguna donde tantos secretos dormían. La pasión, el odio, la venganza, el olvido y el abandono, la ilusión y la vida, los ciclos de la vida. La autora tiene un estilo poético que llena visualmente las líneas con imágenes tan vívidas, que creo formarán parte de mi memoria por siempre.

Cada personaje se nos presenta perfectamente perfilado, tocado por su pluma cobra aliento y nos transmite vida en un sinfín de emociones que bailan entre lo real y lo irreal. Expresiones típicas heredadas de las costumbres castellanas y escenarios fácilmente asociables a los pueblos, a las raíces y a las tradiciones. La Naturaleza está muy presente llegando a ser un personaje más.


He disfrutado enormemente de la lectura con los cinco sentidos como decía al inicio de estas líneas y algunas de las metáforas las sigo sintiendo si cierro los ojos.

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