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Marcus Pocus. Un regalo monstruoso


Autores Pedro Mañas y David Sierra Listón

(125 pp.) – Editorial PLANETA 2022


Una nueva aventura sorprende a los protagonistas y nos entretiene haciéndonos volar con la imaginación de nuevo a Suncity. En este segundo libro de Marcus Pocus, una hamburguesería llamada "Lady Burguer" acaba de abrir frente a la pizzería de su padre. Y lo peor no es que hayan ido a robarles la clientela; sino que, además, Loreta la hermana de Marcus, se ha enamorado del chico que la atiende.


Enfadado, Marcus se encierra en su habitación y es entonces que ve a un pajarito que le trae un mensaje. Las líneas escritas en él eran de su amigo Bubu.

Marcus avisa a su amiga Anna (que ya conocemos por la fabulosa colección de Anna Kadabra de la que os hablé) y juntos van a Villa Munchin. Allí los recibe el sonriente Buba con su cabello pelirrojo y sus picudas orejas.

Mientras saludaban al señor Munchin, Cosmo saltó de los brazos de Anna hacia una especie de cristal que brillaba incrustado en la pared. Les llamó tanto la atención que Bubu se vio obligado a explicarles que es la Gema del Hogar, la que les permite vivir ahí.

Habían invitado a Marcus y a Anna porque Bubu tenía que ir a llevar un paquete a Villa Medianoche y no se atrevía.

El señor Munchin los condujo entonces al interior de la tienda y en la trastienda, de un armario ambulante que servía para los repartos, sacó unos disfraces. "Uno era de vampiro, otro de hombre lobo, y otro de bruja." (Pág. 42). Según él les haría pasar desapercibidos.

A través del armario viajaron hasta Villa Medianoche, el pequeño elfo sacó el paquete de debajo de su disfraz.

Todo parecía ir bien, pero... inesperadamente deben escapar del distrito de los hombres lobo que los perseguían tenazmente. Llegaron entonces a un siniestro barrio y escucharon una voz que enseguida Marcus reconoció: era la de Carapuerro, el mayordomo fantasma que cuidaba su mansión encantada en Moonville. A ellos, pronta se unió Caraguinda, una fantasma igual que él, su hermana. Y cinco o seis pequeños fantasmas.

Prestos se ofrecieron a averiguar las señas en las que entregar el paquete y descubrieron con horror que se trataba de un chupasangre. Uno de los pequeños fantasmitas, Carahongo, se presentó voluntario para acompañarles. Y... Tras varias aventuras, La Carretera de Mordisco que serpenteaba alejándose de la ciudad, les llevó a la fortaleza de Lord Mingus. "Te la describiría, pero seguramente has visto otras parecidas en las películas: piedras negras, torres picudas, escaleras torcidas y una tormenta enganchada en la punta. Ya sabes." (Vid. Pág. 100).

No tardaron en darse cuenta de que se celebraba una fiesta y supieron taébin que íhm íhaba sido el hijo de los dueños el que había encargado el paquete y que el mismo era para Hans, un chico lobo. "Por fin lo entendí todo. El joven había hecho el pedido a espaldas de sis padres. Estos se enfadarían al saber que su hijo andaba haciendo regalos a uno de sus enemigos." (Vid. pág. 106).

Aquello cambió todo. "Resulta que los vampiros y los hombres lobo llevaban tantos años peleando que habían olvidado el motivo de su enemistad. Casi lo mismo que les ocurre a los humanos.

La diferencia es qye al menos los monstruos supieron perdonarse. Luego, poco a poco, s epusieron a hablar para resolver sus diferencias." (Vid. Pág. 117).


Sin duda, una entretenida lectura que nos deja con un mensaje que da mucho que pensar ¿verdad?

(Te invito a que visites Instagram para ver sus ilustraciones en un un corto vídeo)




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