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Muíño das Aceas. (Xubia, Narón)

Actualizado: 28 oct 2021


Este molino de mareas, construido en el siglo XVIII formaba parte , junto con el molino de Xubia, de la importante red de molienda industrial francesa siendo ambos declarados Reales Fábricas por Carlos IV en 1798. Utilizaba como fuerza motriz la energía combinada de los ríos y las mareas a partir del agua que acumulaba su monumental presa, la mayor de Galicia y de toda la península Ibérica, que le permitía moler ingentes cantidades de trigo. Fue el último de los grandes molinos industriales en dejar de moler.

(Información tomada del panel del Concejo de Narón y la Xunta, que hay justo a la llegada al molino)

El Molino de las Aceñas fue una de las principales fábricas de harinas de Galicia en el siglo XIX. Hoy, forma parte de una preciosa ruta de unos 14 km que va desde el Monasterio de San Martiño hasta el área recreativa de Pedroso; pasando por rincones inolvidables, presas, cascadas, bosques e iglesias.

Desde este poste, tomando la vía que gira hacia la derecha, se llega al molino; hoy en no muy buen estado de conservación, pero guardando en sus cimientos lo que un día fue, su importancia y una historia muy singular que sin duda parte de unos visionarios empresarios franceses que llenaron de vida y movimiento el lugar.


Se encuentra en O Ponto, en Outeiro más concretamente, en Xuvia (Narón) muy cerca de Ferrol. Fue construido en el siglo XVIII por Santiago Beaujardin que para costear el total de la obra, se asoció con Juan Lembeye, quedando éste último como único propietario al disolverse la empresa en 1796. Dos años más tarde, Carlos IV expidió una cédula real por la que declaraban Reales Fábricas a esta impresionante construcción.

Nos hubiera encantado que pudiera visitarse su interior o al menos, tomar una pequeña barca y poder bordearlo para contemplarlo en su totalidad. De hecho, ha sido tal mi curiosidad por él, que he ido buscando y leyendo más y más en internet y me permito con todo el respeto, copiar textualmente parte de una publicación de la que también dejo el enlace pues en ella, además, aparecen imágenes de su pasado.

Santiago Beaujardin, “de nación francés” y a la sazón vicecónsul de Francia en la villa de Ferrol, obtenía el 10 de octubre de 1785 licencia del Intendente General de la Marina para la construcción de una fábrica de harinas en las Aceñas del Ponto, en el estero del río Freixeiro y en las cercanías de unas vetustas salinas de origen romano. Poco tiempo después recibía también licencia del prior del monasterio de San Martín de Jubia para edificar en el lugar de Outeiro “almacén, casa, huerta y más edificios que se le acomoden”. Por último, José María Bermúdez, “señor de Jubia, sus puertos y salinas”, señor juridiscional de Jubia y regidor perpetuo de la villa de Ferrol concedía el permiso para las obras.
Con las obras ya avanzadas y funcionando a pleno rendimiento dos de los tres molinos proyectados, el 12 de septiembre de 1791 Santiago Beaujardin se asocia con su compatriota Juan Lembeye, notable comerciante acomodado en la villa de Ferrol desde 1762, comisionado de abastecimiento de los Reales Arsenales y director de la Real Compañía Marítima, entre otros importantes cargos. En 1796 Beaujardin y Lembeye deciden disolver su sociedad, quedando este último como único propietario de las Aceñas del Ponto. (https://www.asociacionbuxa.com/2009/02/muino-de-marea-no-ponto/ )

El edificio lo conforman la represa, el molino, la vivienda, los almacenes y una casa de recreo adosada; estando todo ello cerrado por un muro de piedra.

Una compuerta giratoria permitía la entrada de las mareas llegando a embalsar 50.000 metros cúbicos de agua, los cuales producían la energía suficiente como para mover las grandes piedras moledoras que se ocupaban del trigo traído desde lejos.


Tratándose de un molino hidráulico de mareas, la molienda estaba condicionada a tiempos delimitados por las mismas y aún así, su actividad lo colocó en uno de los más importantes pues "contaba con una capacidad de molienda de unas veinticinco mil fanegas de trigo al año (un millón trescientos ochenta y siete mil quinientos litros, con un peso aproximado de un millón ochenta y un mil doscientos cincuenta kilogramos), y al igual que los demás molinos de la comarca suplían la fuerte demanda de una población en incesante crecimiento desde que en 1750 Ferrol acogiese los más importantes astilleros del Estado."

Deseando el saneamiento de las aguas de toda la ría de Ferrol y la puesta en valor del molino, con gusto seguiré leyendo y descubriendo rincones que en otro tiempo estuvieron llenos de vida, de muchas vidas, de ilusión y de toda la fuerza y riqueza que acompañan a las fábricas creadas por hombres y mujeres con grandes visiones de mejora para el lugar.

Nos seguimos viendo por aquí con toda la fortuna que eso es para mí. Gracias por asomarte a esta ventana una vez más.

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