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Playa de Ares y Sirena de la Isla de las Mirandas (Ares, A Coruña)

Foto del escritor: bajoinfinitasestrellas
bajoinfinitasestrellas
hace 2 horas
3 min de lectura

Ajena por completo a las prisas y entendiendo solo el tiempo en los compases que marcan las mareas. Así pierde su mirada en el eterno azul del horizonte esta bonita sirena que descansa junto a la playa de Ares, un arenal de 950 metros de largo por 40 de ancho en pleno núcleo urbano.

La playa tiene forma de concha, arena fina y tranquilas aguas que la hacen ideal para disfrutar en familia. Además, en su tramo final, entre el Club de Remo y el Club Náutico, cuenta con una zona canina.

Dispone de vigilancia y rescate, duchas, papeleras, aparcamiento y acceso adaptado para personas con movilidad reducida. Cuenta con alquiler de kayaks y es ideal para la práctica de vela, windsurf, natación en aguas abiertas y buceo, además de estar cerca de numerosos bares y restaurantes.

Una escultura de una sirena mira con sigilo las aguas. Fue realizada en bronce por el escultor gallego Miguel Couto y presentada y colocada en este emplazamiento en mayo de 2022. Su simbología y la leyenda que la acompaña, atrapan una gran belleza.

"En la mitología griega, las sirenas eran concebidas como seres fabulosos con la parte inferior del cuerpo de un ave, y con la superior de una mujer alada. Así describe Homero a las que le cantan a Ulises en su viaje de Troya a Ítaca.

Pero la sirena que nadaba por los mares de Ares era muy distinta a las griegas. Igual que las que cuentan que se veían por toda Europa ya desde la Edad Media, la nuestra era una sirena marina. Mujer bella y atractiva hasta la cintura, como las princesas de los cuentos, pero pez con cola rosada y llena de escamas de plata hacia abajo, con un color que recordaba a un salmonete gigante.

La sirena que habitaba en Ares era inquieta y habladora, y le daba por charlar con gaviotas y cuervos marinos, que le contestaban con sus gritos incomprensibles. Algunas veces, jugaba en medio de un banco de peces o con los delfines que visitaban la ría. Luego quedaba sola y pensativa, y se iba a tomar el sol por las playas de Perbes y de Centroña y por los arenales del oeste de Ares, pero siempre se tenía que sumergir en el mar cuando llegaban personas. Frecuentaba las desiertas islas Mirandas, aunque por allí también pasaban pescadores a robar un poco de aceite de la boya y calentar con él la comida. ¿Por qué asustaba a la gente? ¿No podría ser ella una muchacha normal?

Un día fue sorprendida en una playa por un hidalgo de los más poderosos de Galicia, que se quedó totalmente enamorado de ella. Se casó en secreto con la sirena y la llevó para casa. Con el paso del tiempo lejos del mar, le cayeron las escamas y la piel de la cola y pudo por fin tener hijos. Nunca más se sintió sola la sirena de las Mirandas.

Cuentan que este es el origen del linaje de los Mariño, que tienen por armas unas olas azules". (https://concellodeares.gal/es/ares-mitologico/)

Visita e imágenes tomadas el 16 de septiembre de 2026

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